2020 – Año del General Manuel Belgrano
20 de junio de 2020
“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me conformaría con ser un buen hijo de ella.”

Junio es, en este año de particularidades, un mes para recordar y reconocer la contribución de la vida y el legado, a la historia de nuestra Nación, de quién fuera más que abogado, Secretario del Consulado de Buenos Aires, Vocal de la Primera Junta de Gobierno Patrio, Comandante de la Expedición militar al Paraguay, Jefe de la Expedición Libertadora de la Banda Oriental, General del Ejército del Norte, vencedor de Tucumán y Salta, fundador de escuelas, conductor de voluntades, defensor de pueblos, creador de leyes; vanguardista por convicción, confeso patriota y abnegado católico. Y como si lo hecho no bastara, pensó y sintió el bastión que nos representa, nos dio bandera y fueron dos. Una descansa en Rosario por ser las barrancas del Paraná, las testigos de su Juramento, y vive cada día y todos los días en los mástiles argentinos; es la que nos representa y nos identifica, la que nos une como País y nos hermana como familia, es la que prometen respetar los niños en las escuelas, la que hacen votos de fidelidad nuestros Cadetes de la Escuela Superior de Oficiales “Dr. Salvador Maciá” y nuestros Agentes de las Escuelas de Agentes de Policía “Comisario General Pedro Fernando Ramón Campbell” y de Suboficiales “General Francisco Ramírez”; la otra, se venera en Jujuy como recordatorio de la proeza popular, la confianza de miles de almas seguidoras de un sueño comprometido con el bienestar de la Nación. Así de sólida era la convicción de los pueblos del Norte y el General Belgrano les dio un símbolo para reconocerlo, la Bandera Nacional de la Libertad Civil, que desde el año 2015 se reconoce como Símbolo Patrio Histórico. Junio es un mes de reconocimiento porque hace 250 años, un 3 de junio nacía en Buenos Aires, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano; 50 años más tarde, un 20 de junio, también en Buenos Aires, exhalaba su último aliento. Una vida plena de experiencias, saberes, acciones. Se adelantó en propuestas y muchas de las prácticas de entonces, son actuales en nuestros días. Preocupado por el bienestar del pueblo, no midió esfuerzos en valorar praxis, en mejorar la vida de las personas que su cercanía rozó. Se preocupó por fomentar la educación, promover la industria, cuestionó al poder de algunos sobre la mayoría, defendió el libre comercio, promovió la diversificación de la producción, trabajó por el desarrollo de los sectores populares. Fue un férreo defensor de los derechos de las minorías y del respeto por las cuestiones ambientales. Líder nato y justo cristiano. Sus restos descansan en Santo Domingo como su fe lo deseaba. Hoy, más que nunca, lo recordamos, valoramos sus acciones, respetamos su entrega y agradecemos su existencia en nuestras tierras.

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